El 7 de mayo de 2009 tuve mi última regla hasta la fecha. Había dejado la píldora en noviembre del 2008, poco después de casarme con mi gran amor, y quería estar una temporada sin tomarla antes de la búsqueda para que mi cuerpo reencontrara su equilibrio. Antes de tomar la píldora yo tenía unos ciclos un poco locos; la regla se presentaba cada 30-34 días, más o menos, así que me despedí de la puntualidad de reloj que me daba la regla para volver a mi pequeño ciclo caótico. Los 2-3 meses se siguió presentando a los 28 días, pero no me hacía ilusiones ya que sabía que las hormonas podían seguir haciendo su efecto unos meses más.
Por otro lado, mi marido y yo no teníamos planes inmediatos para ser papás, teníamos ganas pero no encontrábamos el momento perfecto. Acabábamos de comprar un piso después de 2 años y medio en un piso de alquiler muy baratito pero con muchas deficiencias (más de 40 años, 5º sin ascensor, poca luz natural, fontanería viejísima que atascaba los lavabos cada 2x3...), lo que nos había permitido ahorrar para la entrada del piso pero nos faltaba mucho por hacer para amueblar nuestro piso. Por fin en mayo del 2009 entramos a vivir en él, con lo justo justo de muebles (la habitación de joven de mi marido, con su cama de 1.20, unos sofás de mimbre...). Éramos tan felices!!
Vivimos una segunda luna de miel, y estrenábamos cada habitación con una pasión alocada, y tuvimos unos cuantos "despistes". El sábado 13 de junio de 2009 celebré por anticipado mi cumpleaños (cumplo el 17) haciendo una cena en un restaurante con todos nuestros amigos. Recuerdo que antes de juntarnos con el resto de la gente, fui con mi marido y mi hermano a tomar una caña. Le debí de dar dos sorbos y de repente no me apetecía nada, y mi marido, que estaba con la mosca detrás de la oreja, me dijo que no bebiera más cerveza "por si acaso". No la he vuelto a probar, jeje.
Ese día por la mañana me había hecho un test de embarazo tras varios días de retraso, estaba en el día 37 del ciclo, e incluso para mí ya era demasiado largo como para no sospechar. Sin embargo, como tenía ciertas molestias como de regla, me levanté yo sola a hacerlo sin darle mucha importancia. El test dio negativo, así que me dispuse a salir de noche para celebrar mi cumple.
Pero la regla seguía sin hacer su aparición, y había decidido hacerme otro test al jueves siguiente, día 18. Sin embargo, después comencé a tener una intuición, y me dije a mí misma que si finalmente estaba embarazada, que mejor día para saberlo que el día de mi cumpleaños. Yo por aquel entonces entraba a trabajar a las 09:00 y me levantaba a las 08:00 pero mi marido se levantaba a las 07:00, así que le dije que me despertara cuando se levantara él, ya que quería que viéramos juntos el resultado.
En cuanto se levantó, me levanté con él, me fui al baño a hacer pis y dejé el test encima del lavabo mientras transcurría el tiempo indicado. En cuanto sonó la alarma, fuimos mi marido y yo a mirar, le mandé pasar a él delante porque yo estaba como un flan, no había pegado ojo en toda la noche! Le expliqué que era lo que tenía que salir si era positivo, y yo no me atrevía a mirar. Él miraba y miraba el test, y yo super impaciente:
-¿Pero qué pone?
Y mi marido me contestó:
-¡Pues que vas a tener un pollito!
Yo me puse nerviosísima, tenía que verlo con mis propios ojos! Cuando cogí el test en mis manos, no sabía que pensar. La raya test era muy clara, pero la raya del resultado era taaaaan floja, que no sabía si era o no un positivo. Mi marido decía que sí, y yo decía que no sabía, que no se veía casi...
(En esta foto se aprecia mejor porque ya había pasado más rato, pero en ese momento la raya era super translúcida)
Finalmente 3 días después sin poder esperar más me hice otro test (el de la primera foto del encabezado), ahí ya no hubo duda: ¡íbamos a ser papás!