jueves, 22 de septiembre de 2011

El bochorno de la SEGO

La SEGO (Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia) lleva desde diciembre de 2008 publicando en su gaceta electrónica una sección, llevada por el ginecólogo Javier Server Gosalvez, titulada Un toque de humor, en la que cada mes publica una viñeta, supuestamente humorística. Quizá si acudís al link de la gaceta en que muestra la primera de sus creaciones, resulte bastante inofensiva.


Sin embargo, esta primera viñeta inocente se va transformando con el devenir de las publicaciones, en algo mucho más hiriente, hasta el punto de llegar a ser insultantes, más si tenemos en cuenta que se trata de una publicación científica que se entiende rigurosa (ya que a primera vista parecería más bien una tira cómica de El Jueves).
En las viñetas, el dibujante se burla claramente de las mujeres que optan por escuchar a sus cuerpos y tener partos natural, banalizan las cesáreas, y el que parece ser el tema estrella, caricaturiza a las mujeres tildándolas de ignorantes, denigrándolas.
Me parecen especialmente crueles aquellas en que se ríe de las mujeres que padecen un prolapso uterino o incontinencia urinaria. Para muestra un botón:

Desde El Parto Es Nuestro, siempre defendiendo los derechos y la dignidad de las mujeres, nos animan a hacernos eco de su nota de prensa. Ayudemos a darles voz a todas las mujeres, basta ya!

En Facebook hay un grupo que está coordinando todas las protestas y donde se ofrece toda la información actualizada, pueden acceder directamente a él haciendo click aquí.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Entenderse sin palabras


Cada vez que nos encontramos a algún conocido, siempre hay algunas preguntas de rigor. Siempre quieren saber si ya gatea, si ya camina, si ya sabe pedir pis, etc etc etc. Y desde hace unos meses, le ha tocado el turno a si habla. Además, no quieren saber si ya dice sus primeras palabras, creo que se esperan que de repente mantenga una conversación totalmente estructurada, y cuando les digo que todavía no lo hace me miran con cara de lástima, como si de repente esa niñita a la que acababan de alabar por lo "espabilada" que se ve, estuviera predestinada a ser una ignorante toda su vida.
Finalmente, son ellos quienes me dan lástima a mí, el no saber apreciar cada pasito que dan los peques, cada avance, ya sea grande o pequeño, cada logro...

Y es que además, para mí, no supone ningún problema. Claro que una siempre sueña con el momento en que oiga de sus labios decir "te quiero", pero sé que todo tiene su momento y su lugar, y prefiero disfrutar del recorrido y no del final del camino. Mi hija no necesita hablar para decirme con una sola mirada lo que sea, ni tampoco lo necesita para hacerse entender y expresar sus necesidades.

Con sólo mirarla, sé si está aburrida, si está tramando algo, si tiene sed, si quiere colo o si lo que quiere es acurrucarse en mi pecho. Con sólo mirarla ya sé exactamente qué es lo que va a suceder a continuación, ella es muy expresiva y además entiende perfectamente todo lo que le digas, incluso si te pregunta por su pelota y le dices que está a su derecha, al lado de su libro de la granja. Con sólo mirarla descubres gestos sólo suyos, que indican curiosidad, exploración o carcajada limpia; a veces también se adivinan gestos y muecas que le vienen del padre, para que luego digan que es clavadita a mí. Su boca es exacta a la de su padre y sabe fruncirla, arrugarla o dibujar una gran sonrisa, que resulta ser una versión 2.0 de las expresiones de su padre.

Así que dejemos que la naturaleza sigue su curso y vaya aprendiendo poco a poco. Además, sí, sólo sabe tres palabras, y no siempre le salen, pero las tres palabras que sabe deben de ser para ellas las más bellas de su universo: papá, mamá y teta. ¿Para qué necesita más?

domingo, 11 de septiembre de 2011

Preparando salsa de tomate casera

El otro día me regalaron 4 grandes tomates, de huerta, hummm, nada que ver con los que se encuentran en los supermercados, que no huelen a nada después de haber pasado por la cámara. Tenían un perfume fantástico, muy intenso. Estaban bien rojos y maduros, así que enseguida pensé en preparar salsa de tomate casera, y ayer me puse a la tarea.



Ingredientes:

- tomates maduros (4)
- cebollas (2, yo he usado cebolla francesa)
- aceite de oliva

Preparación:

1) Pelamos las cebollas y las picamos muy finitas. En una olla, echamos un chorro generoso de aceite de oliva y pochamos la cebolla picada.
2) Cuando esté blanqueada la cebolla, lavamos los tomates, les quitamos el tallo y los añadimos cortados en dados. No hace falta que sean muy pequeños, yo los corto grandecitos porque al cocer ya se aplastan solos. Si se quiere, se pueden escaldar primero para pelarlos; sino, al pasar la salsa ya hecha por el pasapurés ya se cuelan las pieles y las semillas que le puedan haber quedado.

3) Se deja cocer a fuego suave durante unos 3/4 de hora a 2 horas, dependiendo de la cocina que tengamos y de si se quiere más o menos concentrado. Yo los tuve aproximadamente una hora y media en cocina de inducción, y se redujo casi hasta la mitad. Se puede salar o no, dependiendo del gusto (yo no le he echado), y hay quien también añade un poco de azúcar.

4) Se pasa por el pasapurés o el chino, si se quiere, y se envasa con ayuda de un embudo.
5) Llegados a este punto, se puede consumir tal cual o conservar al vacío, con lo que podremos guardarla en la despensa un máximo de un año antes de consumir.


Para conservar al vacío:
Aprovechamos cualquier bote, por ejemplo de salsa de tomate, mermelada, etc. Lo hervimos para esterilizarlo, y lo dejamos que enfríe antes de usarlo. Llenamos los botes dejando un dedo libre, cerramos y los ponemos en una olla grande, que los cubra, con agua hirviendo durante 20 minutos. Al transcurrir el tiempo, ponemos el bote hacia abajo para comprobar que efectivamente se haya creado correctamente el vacío, ¡y a la despensa!

Con 4 de los tomates que os he enseñado, me han salido dos botes de los grandes de salsa de tomate, y dos botes pequeños (muy prácticos para un solo uso) de unos 150 grs.

Y con pimientos...
He aprovechado para hacer tambíen conserva de pimiento rojo, también de la huerta. A éste no le echado cebolla, me he limitado a cortarlo en tiras medianas, y pocharlo en el aceite y el jugo que iba soltando. Así me ha quedado:


Los pimientos se pueden usar para preparar salsa de pimientos, para el relleno de una empanada o para acompañar cualquier plato, por ejemplo carne asada.
¡Espero que os haya gustado!